Díaz de Tuesta
- Mi obra…
- Ciencia-Ficción
- Fantasía
- + Serie Sagas Oníricas
- + Otras de Fantasía
- Juvenil
- Romántica
- Terror
- + Serie Signos para la Noche
- + Otras de Terror…
- Relatos en la Red
- Mis amigos escritores…
- Alejandro López Fernández
- Catalina Gómez Parrado
- Daniel Hermosel Murcia
- Daniel Hernández Rodríguez
- David Posse
- Felipe Martín Marín
- Gabriel Frau Gomila
- Gloria Paniagua
- Iria Tuñas Pernas
- Iván de los Ángeles Company
- Jason Daniel Greenfield
- Jaume Moreso i Mallofré
- Juan Carlos Boíza López
- Juan González Mesa
- Juan Manuel González Lianes
- Lola Alarcia
- Lola Montalvo Carcelén
- Miguel Soria López
- Pedro Avilés
- Xavier Mitjana
- Lugares de interés…
Juan González Mesa
Escritor, ganador de varios concursos de relato corto, guionista, director y storyboarder de cortometrajes, dibujante y diseñador, corrector de textos y guiones y futuro empresario editorial y cinematográfico (espero).

Páginas web del Autor
- www.gabinete6.com Página de Gabinete 1906. No te la pierdas.
![]()
Libros del Autor
Rasún y Asuzami, soldados egipcios, son enviados a custodiar al perverso Amún Sar en su destierro, para que sus crueles artimañas nunca vuelvan a manchar a la familia de Faraón. Pero el influjo de su carisma y su hechicería cambiará sus vidas y sus almas para siempre.










#1 by Diaz de Tuesta on 7/ago/2009
COMENTARIO ESCRITO POR IVÁN DE LOS ÁNGELES
El original puede ser leído en http://www.bubok.es/foros/tema/1040/Critica-de-quotEl-Exilio-de-Amun-Sarquot
————————————————————————
Al fin, tras bastante tiempo, he logrado terminar esta novela: El Exilio de Amun Sar, por Bizarro (Juan González Mesa).
No me malinterpreteis: lo de la tardanza en leerla no es porque esta novela sea mala, o cueste de leer. Todo lo contrario: me ha resultado fascinante. Mi tardanza se debe a que, al ver la escasa extensión del libro, me decidí por leerlo en formato pdf, pese a que yo odio bastante esa forma de lectura, frente a la pantalla del PC. Si bien esta experiencia me ha servido para confirmar totalmente que esto no es lo mío, y decidir que no volveré a intentarlo otra vez, también me ha convencido de que fue un error no pedir este libro en papel, pues su compra es algo que se merece. Tengo una cosa muy clara: Si el autor se anima a “formatear” más correctamente el texto, cuando me apetezca volver a leerlo lo compraré sin ninguna duda.
ARGUMENTO (9/10): Sencillamente impresionante. Si no tiene una mayor puntuación, es porque al principio se hace algo denso, y cuesta cogerle el ritmo porque no sabes en absoluto por dónde van a ir los tiros. Pese a todo, la narración va perdiendo pesadez conforme uno se va metiendo dentro de su protagonista, la figura del cual es totalmente central en esta historia. Poco a poco, el argumento va tomando unos caminos sorprendentes y sumamente originales, que culminan en un súmum increíble. Personalmente, esta novela me ha proporcionado una experiencia literaria bastante lejana a cualquier cosa que haya vivido antes: las páginas finales son tan poco visuales que sería imposible pasarlas al cine, pero al mismo tiempo se comprenden sus imposibles conceptos con suma facilidad. Simplemente fascinante, sin duda esta obra se me quedará por mucho tiempo en la memoria.
AMBIENTACIÓN (8/10): La ambientación de este libro, pese a ser escasa en volumen (tampoco es que transcurra en muchos lugares concretos diferentes), cumple a la perfección. El autor sabe usar bien, generalmente, el factor economía: se describe mejor aquello que más interesa, lo que no importa se omite o se describe escuetamente. Tal vez demasiado escuetamente en algunas escenas, y es por eso que no le he puesto una nota más elevada en este apartado.
PERSONAJES (7,5/10): Para mi no es uno de los puntos fuertes del libro, aunque la cosa se justifica ya que el protagonista absoluto (Rasún) es simplemente un chico introvertido, curioso, observador, que en pocas ocasiones demuestra explícitamente su personalidad. El resto del abanico de personajes no es muy extenso, y normalmente no se profundiza demasiado en ellos (ni tampoco es que se tenga mucho tiempo, u ocasiones), excepto hablando de Amún Sar, claro (que, irónicamente, desde el principio hasta el final se nos sigue presentando como un individuo sumamente misterioso, lo cual es interesante). De todas formas, hay que tener claro que esta es una novela que, más que en sus personajes y relaciones entre ellos, se centra en otros elementos.
DURACIÓN (7/10): Bueno, con 88 páginas este nunca podría ser el punto fuerte del libro. Sin embargo, he de decir a su favor que la historia está perfecta tal como está, y prolongarla más sería probablemente una tontería. Quizás ese 7 es más por mi sesgo de haber leído con tanta parsimonia al estar en pdf que por otra cosa, pero bueno ahi queda la aceptable nota.
PORTADA (7,5/10): Algo que valoro mucho de la portada, es que uno no la entiende en absoluto hasta que va profundizando en el libro, y entonces todo cobra sentido. Estéticamente la verdad es que no llama mucho la atención, aunque esta nueva versión grisácea que nos presenta el autor, es más llamativa que la anterior. Tampoco es que este sea un libro que pidiera una portada más detallada, de ahí que no valore negativamente la simpleza de su contenido.
FORMATO / PRESENTACIÓN (7/10): El punto flojo del libro, sin duda. No es algo que no se haya dicho ya, pero el libro ganaría mucho, estéticamente hablando, si estuviera totalmente justificado el texto. Por otra parte, los capítulos / partes / versículos son totalmente inexistentes, y estos se echan de menos, pues siempre facilitan la lectura y permiten cierto orden que, en cualquier libro, se agradece. ¿Por qué no tiene una nota más baja? Simplemente, porque la corrección del texto es impecable. Apenas he notado fallos ortográficos, o incorrecciones de cualquier tipo, y eso es algo que se ha de valorar.
NOTA GENERAL (no necesariamente una media de las anteriores): 9/10
¿El mejor libro de bubok que he leído hasta ahora? Sinceramente no lo sé; competiría duramente con Epsilon, aunque claro, ésta última se trata de una obra aún inconculsa. De todas formas, si hay algo claro es que, aunque sólo sea por su originalidad e interés de concepto, El Exilio de Amun Sar es una obra que considero muy recomendable para cualquier bien lector que se precie. No voy a revelar nada de su increíble argumento porque sería chafarlo muchísimo, así que os dejo a vosotros mismos, lectores, remediar la terrible injusticia de que este libro sólo tenga 19 descargas, y os lancéis ahora mismo a comprarlo / bajarlo.
#2 by Diaz de Tuesta on 7/ago/2009
COMENTARIO ESCRITO POR JAUME MORESO
El original puede ser leído en http://www.bubok.es/foros/tema/1358/EL-EXILIO-DE-AMUN-SAR-Valoracion
————————————————————————
He intentado escrutar El Exilio de Amún Sar desde la más básica y simple oración, hasta la más compleja, con más sentido y más importancia; y en verdad ha sido un árduo trabajo.
El Exilio de Amún Sar no es una obra cualquiera. No es una obra plana. No es una obra carente de mensaje y de sentido. No es una obra vacía. En definitiva, es una obra llena a rebosar de mensajes, de mucha información, de una portentosa imaginación y de muchas ideas. Y por eso es tan difícil de desentrañar. Sus múltiples tonalidades y sus múltiples sabores hacen que al lector le parezca todo un universo de sentidos, que yo, muy humildemente, ahora intentaré valorar.
La introducción del relato es fascinante, hace que parezca que eres el oyente directo de un a historia que te cuenta el mismo Rasún. Se asemeja sutilmente al modo de una crónica, pero a la vez es una narración de sus memorias. Y en ese aspecto es brillante, ya que rememora solo algunas frases de sus conversaciones, las más significativas -ya que la memoria no es perfecta y jamás uno logra acordarse de todo-.
El inicio del relato sabe mezclar suavemente el misterio con la inquietud. Y eso, según mi punto de vista, es algo muy difícil y de mérito conseguir. Es toda una ambientación, todo un conjunto de sensaciones transmitidas. Muchos libros pueden transmitir misterio, y luego, de súbito, meternos en el cuerpo una escena inquietante que se mezcla abruptamente. Pero de ese modo la lectura es muy artificial. Es como cocer una sopa metiendo los ingredientes uno a uno, sin orden ni concierto, cuando simplemente te apetece y crees que es el momento que puedes irrumpir con ese ingrediente.
Pero el autor del Exilio de Amún Sar no se conforma con eso, con una sopa a medio improvisar, su cocido es lo más jugoso y equilibrado en ingredientes. Puestos en fila y en orden, los ha estudiado y valorado, y luego ha ingeniado la manera de ponerlos en armonía todos juntos, para que cocieran la mejor historia. Y consigue, sin duda, un caldo de misterio que hace que el lector dude todo el rato de si lo que está pasando es realmente lo que está pasando, si lo que parece es tal cual.
Ya nos mete desde el inicio en un misterio abrumador con la llegada de Rasún y Asuzami a la nueva casa de Amún Sar. Nos hace dudar sobre la verdadera naturaleza de toda esta historia. Los guardias que habían de reemplazar, dónde están? En el sótano? Suena muy macabro y hasta Rasún y Asuzami dudan. Y eso le da también un tinte de inquietante y oscuro. Qué coño hacen en el sótano? Por qué Rasún y Asuzami no pueden charlar con ellos? Es un detalle que pone en tensión al lector, dándole un vacío en el que pensar, o mejor dicho, un acertijo en el que pensar. Me gusta, por eso, como entreteje ese ambiente de misterio.
Me encanta también como habla de sus recuerdos, de la risa, por ejemplo. Dice que recuerda la risa, que tiene el recuerdo de que rió, pero no recuerda como reía, o el júbilo, o nada en concreto, solo recuerda la risa y… dice que podría ser por los años pero… pero… hay algo más que destila en cuentagotas, para atraparnos, para fascinarnos y querer saber más. Simplemente brillante.
“Me mandó un encargo y sonrió suavemente al verme aturdido. Repitió la pregunta en algún momento que yo no recuerdo, o tal vez fue mi mente quien la repitió. Después vino el encargo, o quizá fue antes, o durante, cosa que no puedo explicar. Oscurecí hasta ver sólo por dos puntos lejanos al fondo de mi visión, y todo lo demás era mi pensamiento, y mi pensamiento estaba desorientado.”
Y a parte del dilema de los guardias o de sus recuerdos, también sabe manejar con mucho acierto el papel de los demás personajes. Por un lado, Amún Sar, el misterioso. Temible, enigmático y a veces puedes pensar que mentiroso. Su papel en esta historia es escalofriante, desde el inicio cuando es grande y magnífico; y encuentra en Rasún un aprendiz, alguien con quien poder compartir esos conocimientos tan titánicos; hasta el final, cuando se va a menos y empieza una degeneración en él. “Cuidado con los escalones” le dice, mediante telepatia, o mediante otro arte más oscuro y extraño. Es un personaje que confunde, que da la impresión de que sea el hepicentro de toda la historia, pero que en realidad no lo es.
Por otro lado Kipa y Klápora. La primera, más romántica y tierna, más sentimental. Da un toque de sensibilidad a la historia, como algo dulce en una sopa, quizá canela o quizá curry; pero, en definitiva, un toque dulce y amoroso. Klápora, por otro lado, es apasionada, ardiente y sensual. A ella se le da un papel más importante en la história y le da ese toque erótico y morboso; como la pimienta picante y ardiente de un modo, y de otro modo dulce y embriagadora.
Y para finalizar, Athep. Creo que es un personaje al cual le ha atribuido varias características que muy pocos autores serían capaces de manejar a la vez. Características contradictorias, pero que forman un conjunto y una personalidad. El autor consigue con este personaje un ingrediente nuevo y auténtico; y eso tiene mucho mérito. Athep puede ser el foco de burlas por su ridícula fealdad, pero a la vez es un hombre respetado por sus exquisitos modales y cultura. Son dos vertientes de sus cualidades que se van mezclando aleatoriamente, y que gracias a al acurado estilo de narración, llegues a sentir pena por él –especialmente cuando llega su último momento- y a sentir admiración también por él por como lleva su situación.
“- Es feo como un mono – me había comentado antes mi
compañero acerca de Athep, y cuando lo vimos asomar por la puerta para llamarnos, estuvimos a punto de reírnos delante de su cara.”
Más globalmente y en general, estoy seguro de poder apreciar este relato como una obra notable, rozando el excelente y llegando hasta él en muchos momentos que son apoteósicos. Ya que mis cualidades como escritor no están a la altura del autor de la obra, seguramente no puedo valorar con justicia todos los aspectos de ésta, y quizá me suba por las ramas en según que otros aspectos. Pero ya desde mi punto de vista, esto ya es un halago a la creatividad del autor, ya que si alguien con menos talento puede valorar tantas cosas de su obra, otro artista a más altura podrá encontrar y destripar muchos más contenidos admirables de ésta.
Desde mis capacidades, puedo hablar sobre el estilo de narración. Creo que no es un estilo brillante, pero tampoco ni mucho menos ordinario y normal. Es un estilo muy conciso, muy claro y con el maquillaje justo. Utiliza un registro estándar rozando, alguna vez, un lenguaje de un nivel más intelectual. Utiliza una técnica en especial, que uno la llega a notar y a agradecer, que es la repetición de según qué palabras que el autor quiere enfatizar y darnos una sensación más intensa de ellas.
“sus manos que se calmaban calmándome.”
“Descubrí que la asfixia, tratada con calma y sumo cuidado, era tan efectiva como el roce más profundo. Descubrí que pasar miedo alguna vez es muy productivo en posteriores encuentros. Descubrí que arrastrarse por la tierra ayuda a algunas personas a tocar el cielo. Descubrí un nuevo poder, sutil y vasto, que no radicaba en crear ni destruir, sino en manipular.”
No abusa ni le faltan descripciones o complementos, tampoco le faltan figuras retóricas, y la narración es muy fluida dado que la redacción es ágil, con oraciones cortas pero sin llegar a ser repetitivas. Le da cierta chispa el hecho de que estas oraciones cambien aleatóriamente el orden de sus elementos, de este modo no chocamos con estructuras iguales una detrás de otra, sinó que la sensación que nos da a la hora de leer es de fluidez.
“La nariz se le doblaba radicalmente hacia un lado, ya no recuerdo cuál, y la boca semidestruida malcubría dientes deformes, proyectados hacia todas partes. Parecía dormido; el ruido ronco era su respiración trabajosa, impedida por la torpe construcción de su cara.”
Encuentro expresiones especialmente de agrado, y otras quizá de menos agrado, pero lo más importante en esta obra, y que se cierne por encima de los aspectos técnicos, es la imaginaria historia que en ella se relata.
Lo que considero más brillante de todo es como los personajes maduran, cambian a medida que la historia cambia, como evolucionan (otros a mejor, otros a peor) y en ningún caso son planos o con falta de personalidad. Rasún, un hombre que no es nadie y que llega a confines con los cuales nadie llega a soñar. Amún Sar el magnífico que cae en la más patética degradación. Asuzami el valiente y el recto, que ve menguada su vida y su trayectoria como soldado, pero que al final saca sus fuerzas reales y demuestra todo su honor. Klápora, la ardiente, salvaje y erótica Klápora, que poco a poco va dibujando una personalidad tierna y amorosa bajo esa capa de lujúria y de sexo desenfrenado. Klápora la seductora tan preciosa, y que tanta pena le daría a cualquier lector si su belleza se marchitara.
Podría seguir valorando y haciendo una reseña casi infinita de este relato infinito, pero para los ojos que aún no han leído el relato representaría la perversión de su virginidad y no puedo hacerlo. Sí que puedo decir que lo más grandioso de la historia es que son tres historias a la vez, y que eso es magnífico. La primera es la estancia con Amún Sar y los descubrimientos y el avance de Rasún, la segunda (y más apoteósica y brillante) dentro del Metálico; y la tercera, y creo que llena de mensajes y de ideas que quiere espresar el propio autor de su concepción del mundo actual, la parte en la cual Rasún llega al mundo moderno con una infinita congregación de conocimientos pero con la experiencia de un feto.
Ahora, hablando de escenas en particular: Me parece embriagadora y muy erótica, a la vez que tierna y exquisita la relación entre Rasún, Asuzami y Klápora. Pasa de lo morboso y el desenfreno sexual, los juegos eróticos y desvergonzados; a una relación más íntima y amorosa. Y del mismo modo intercala lo cuotidiano, la relación respetuosa de amistad con algo que con el paso del tiempo se convierte en una relación más cómplice entre los tres.
La escena cuando Klápora sumerge a Rasún y Asuzami en un trance embriagador, hablándoles de las estatuas, contándoles los relatos que le inspiraban… es realmente provocadora y da mucha vida y pasión al relato. Son esos momentos en los cuales un relato se alimenta de nuevo y su llama crece más viva.
Me provoca especialmente cuando habla de la estatua de una chica con un rosotro precioso, inclinando su torso hacia abajo como en pose de nadadora antes de saltar a la piscina. Con los brazos tendidos formando una cruz con su cuerpo, con la cabeza inclinada mirando atrás por encima de su hombro. Y lo que dice Klápora de que esa estatua es perfecta y te inspira tanto erotismo y tantas imágenes eróticas. Es una figura retórica implacable.
Expresiones que desde mi punto de vista me parecen originales y que brillan:
“Quizá la diferencia radicaba en que nosotros habíamos aprendido
a reír delante de la muerte. Pero era risa de hiena, y eso la muerte lo sabía.”
“Estaba increpando algo a Amún Sar, con un bufido que era
como la tos de un árbol, si los árboles tosiesen. Era un sonido insoportable.”
“Giraba lentamente, de modo que sus grabados parecían fluir sobre su superficie como los dibujos del desierto para las aves.”
“y aquella cosa gigantesca me llamaba con su frío mate, teñido ahora de rojo, con sus infinitos grabados compuestos de líneas entrelazadas y curvas sinuosas, como un mosaico de pistas de Nazca.”
“Casi podía ver el suelo a través de su carne. ¿Era carne aquello? Era algo más etéreo, sin duda. Algo casi energético, entrelazado y limitado por jirones transparentes de durísima carne fantasmal y venas de caudal rojizo.”
“El sueño también se divertía conmigo, porque me sacaba de la vigilia y me despertaba a ratos, y yo no sabía qué cosa pasaba y cuál no, y vi en sueños, según creo, sombras y formas en la casa.”
“dejamos nuestros cuerpos en las camas hasta mucho después del amanecer.”
“Esta vez me levanté con menor rapidez, desorientado y dolorido, tanto que tuve que cerrar los ojos para no desmayarme. La voz de Amún Sar, sin Amún Sar ni persona alguna, y aquellas largas escaleras que descendían y descendían, la piedra fresca y recién excavada, el impulso de la ira que me llevó a la carrera, la carrera loca por los peligrosos escalones de piedra y la voz de Amún Sar, sin Amún Sar ni persona alguna, y aquellas escaleras que ascendían y ascendían, la puerta sólida y dura que se abrió de golpe, una caída seca sobre un suelo cálido, una mesa larga, unas llamas; Athep, delante de mí, con una tea paralizada en la mano mientras encendía la última lámpara del comedor.”
Esta enumeración me encanta, es vertiginosa, amenazante, y transmite tantas sensaciones, sonidos e imágenes y en ningún momento llega a ser redundante.
“Anochecía cuando llegaron. Ambos. El carro salió del sol como
de una puerta que se cerrara; y se cerró rápida.”
#3 by Diaz de Tuesta on 3/ago/2009
La acabé hace un par de días (me gusta digerir bien las cosas antes de hablar de ellas), y, sí, me ha gustado mucho, vamos, un montón (a estas horas iba a estar escribiendo esto, si no ;PP). Animo a cualquiera a leerla, por completo, más si a uno le gustan las historias oscuras, llenas de misterios, con personajes arrastrados desde un principio por sucesos terribles que están más allá de cualquier control. Muy Lovecraft, muy sugerente, bien podría haber encajado en los Mitos de Chtulhu.
Y ya que estamos, opino como mortfan. No sé si ésta es una primera novela, pero desde luego tiene ya cierta categoría (vamos, que ya me hubiera gustado a mí que, mi primera novela, me hubiese salido así, me hubiera dado con un canto en los dientes, de pura alegría ;DD). Deberías darle un repaso en serio al estilo, porque, aunque, en general, ya de por sí es muy bueno (qué gran frase inicial, Yo soy Rasún de Kátar, un pueblo que no era nada, y yo tampoco era nada, y luego, mucho más tarde, la misma, pero con una pequeña alteración, para redondear la jugada), pero lo descuidas en los detalles (repeticiones, algunas incorrecciones gramaticales…)
Pienso, también, que ocurre porque no valoras lo suficiente lo que has hecho. Y me sorprende, ya que es, no lo dudes, una estupenda novela. Corta, porque tú quieres. Argumento hay, para hacerla crecer lo necesario, del mismo modo que el final es sumamente sugerente, y lleva a pensar en una posible (y deseada) continuación.
En este tema del estilo, aparte del consejo general, te pongo aquí algunas anotaciones que hice, según leía. En la página 41 pone “brisa” donde creo que quieres poner “prisa”, y que en la página 74 hay dos detalles, un “lo consiguiese arrojarlo a él”, y un “pero no puede salir de ahí” que creo es “pero no pude salir de ahí”. Pensé que igual te interesaba saberlo, para las correcciones. A mí es algo que siempre me ayuda mucho. Uno se queda bizco releyendo mil veces los propios textos, y se le escapan las cosas.
La trama principal es una historia fascinante, engañosamente sencilla en el planteamiento, que seguro que Lovecraft hubiera disfrutado de lo lindo. La evolución del protagonista (el muchacho de sus recuerdos, el soldado en el exilio de Amún Sar, el buscador incansable, casi como personificación de todo el ansia de saber humano), su paso de “no ser nada” a ser algo único en el misterio mágico de fondo, te tiene atrapado en todo momento.
Pero es que, además, está salpicada de buenas intrigas secundarias (misterio aderezado de misterios), como el asunto de la casa de la bruja que visitan en la ciudad de Esna (ese primer viaje, tremendamente sugerente, de Amún Sar, el posterior con Kipa, que llega a ser realmente tierno), la avenida de estatuas (qué triste, recordar después ese último día, los tres juntos, qué misteriosas las descripciones de las estatuas…), los Hombres de la Piedra, el suceso en el río, con el hombre que trataba de aferrar eso que siempre se nos escapa, la noche en que Rasún descubrió ese gusto peculiar que siente, etc… No quiero adentrarme mucho, ni meterme en detalles, por si hay gente que no la ha leído y que se tope con este comentario, pero es que no tiene desperdicio.
Y los pjs… me encanta Rasún. No es bueno, no es malo, es… una persona. Me gusta tal como lo describes, con esa inclinación oscura que controla perfectamente, pero que disfruta llegado el momento, cuando puede liberarla. Es el mismo hombre cuyo impulso le lleva, por otra parte, a ayudar a la joven Kipa, enfrentándose a todo lo que se interponga. Un ser con luces y sombras, con facetas que llevan a la vida, y otras que llevan a la muerte. Y es “un hombre”, el ser humano, arrastrado siempre por esa curiosidad inmensa, a la vez su poder y su condena. Está muy, muy, bien.
Los demás pjs le respaldan muy dignamente. Su amigo, su hermano, Asuzami, valiente y seguro de que hay cosas por las que sí merece la pena morir, el feo Athep, tan contradictorio en su aspecto y en su educación, del que poco descubrimos, y del que no necesitamos saber más, da igual, tiene su propio espacio en la historia. Las jóvenes Klápora y Kipa, y también Anna, el plano femenino. Klápora, la imagen sensual, Kipa, la imagen más tierna (de Kipa me quedó el recuerdo de un cálido beso en la mejilla, y de una desesperada petición de ayuda), atrapadas también en la red de araña de Amún Sar. La joven y curiosa Anna, que encontré muy apropiada. Podía haber sido un hombre, pero era una mujer, y no sé si fue tu intención, pero ayudaba a sentir el cambio, la evolución, el paso del tiempo que estaba teniendo lugar más allá del alcance de Rasún. Que fuera una chica dejaba más claro que el mundo cambiaba, había cambiado, y el deseo convulsivo de saber ya era algo que podían compartir, sin importar detalles menores, como el género de cada uno. Y el propio Amún Sar, claro, el sectario, consumido por el mismo ansia que Rasún…
Y, para terminar, a un nivel de pura ambientación, te voy a comentar algo que no deja de ser anecdótico, ¿eh?, pero te lo digo porque creo que, habiéndolo situado en Egipto, supongo que te gusta el tema.
Evidentemente, no es tu intención plantear una novela ni siquiera lejanamente histórica, eso queda muy claro. El momento temporal queda intencionadamente impreciso. Alguien que conozca un poco el tema puede deducir que la historia tiene lugar en un tiempo posterior al Segundo Periodo Intermedio, tras la invasión de los hicsos, porque mencionas caballos, y también, puesto que planteas como de conocimiento popular la frase de que Egipto es un Don del Nilo, podría afirmarse que tiene que ser posterior a Herodoto, y por tanto, estar ya en plenas dinastías aqueménidas, o posteriores. Pero entiendo que esto, ya, es llevar la cosa a extremos que a ti no te interesaban en absoluto, ni tienen auténtica relación con la historia, queda para quienes les guste el tema y disfruten encontrando los detalles y jugando a posicionar en el tiempo. Sin más transcendencia.
Lo que sí creo que te podrías replantear (también pienso que es pura pejiguera, pero por si te resulta interesante considerarlo) es la forma de dirigirse y pensar de Rasún respecto al faraón. Por ejemplo, concretamente, en el primer párrafo de la página 10 dices “Al propio faraón, que era el más sabio, fuerte e importante de los ciudadanos…”, y, luego, en ese mismo párrafo “Y para asegurarse de ello y de que no conspiraba nunca contra el faraón ni las otras personas contra las que podría tomar venganza…”
Bien, pues a lo que me refiero es que, según yo lo entiendo, es inusual que Rasún plantease así los pensamientos. Por lo que sé, el faraón no era un ciudadano, ni siquiera el más importante, ni era una persona. El faraón era el Horus Encarnado, Horus personificado, era un dios en cuerpo mortal, el vínculo entre el plano divino y el plano humano (del mismo modo que era el enlace entre el Bajo Egipto y el Alto Egipto). Una vez ascendía al trono (no recuerdo como era la frase, pero de los egipcios nos llegó lo de “El rey ha muerto, viva el rey”, ellos con sus propias palabras del tipo “Horus ha ascendido a lo alto”), se convertía en dios, y recibía Egipto como herencia, por ser Horus, el hijo de Isis y Osiris, el Heredero, el Vengador de su Padre.
Al faraón, ser divino, se le presuponían grandes poderes mágicos (de los que dependía por ejemplo el orden y la prosperidad de Egipto), que se renovaban cada cierto tiempo por medio de la fiesta Heb–Sed. Era una criatura superior, que, de hecho, tendía a casarse con sus hermanas o hijas (endogamia), para mantener la sangre divina en la descendencia. El pueblo le veía en los desfiles, o en la llamada Ventana de las Apariciones, de palacio.
Y, aunque los sacerdotes que le servían, y las gentes cercanas, supieran de sus miserias como humano que era en realidad (a nosotros no nos queda ninguna duda, ni a los tipos que se arriesgaron a asesinar faraones ;DD) alguien como Rasún de Kátar, alguien de un pueblo que no era nada, y que él, tampoco, era nada, debería referirse con mayor respeto, distancia, temor reverencial, y veneración, a la encarnación de Horus en el mundo.
Pero conste que es sólo una opinión, y, total, no siendo una novela histórica, es un detalle que no influye ni de lejos en su calidad. Es sólo por si te parecía interesante. ;D
Pues nada, sólo repetir que es una lectura muy recomendable.